CÓMO SABER QUÉ COLORES TE FAVORECEN: ASÍ FUNCIONA UN ESTUDIO DE COLORIMETRÍA
Seguro que alguna vez te has puesto una prenda de un color que te encanta y, sin saber muy bien por qué, has sentido que tu rostro no se veía igual. Quizá la piel parecía más apagada, las ojeras más visibles o simplemente tenías la sensación de que el color destacaba más que tú.
Y también puede ocurrir lo contrario: dos prendas muy parecidas entre sí y, sin embargo, una hace que tu rostro se vea más luminoso y uniforme.
Esto es precisamente lo que analizamos en un estudio de colorimetría.
La colorimetría, también conocida como análisis de color personal, no consiste simplemente en descubrir si eres primavera, verano, otoño o invierno. Se trata de observar cómo interactúan distintos colores con tus rasgos para identificar aquellos que mejor armonizan contigo y aprender a utilizarlos en tu día a día.
¿Qué se analiza en una colorimetría?
Antes de empezar a comparar colores, hay varios aspectos que debemos tener en cuenta.
Observamos tu piel, tus ojos y tu cabello natural, además del nivel de contraste que existe entre ellos. También analizamos características como la temperatura, el valor y la saturación del color.
Pero una colorimetría profesional no debería reducirse a identificar estas características de forma aislada.
Por eso, antes de comenzar el análisis también me gusta conocer algunos aspectos sobre ti: cómo cambia tu piel a lo largo del año, si has llevado diferentes colores de cabello, qué colores utilizas habitualmente, cuáles te gustan especialmente y cuáles no te ves llevando.
Toda esta información ayuda a poner el análisis en contexto y, sobre todo, a que las recomendaciones posteriores tengan sentido para tu vida real.
¿Cómo se realiza un estudio de colorimetría?
Para que los colores que observamos no estén condicionados por elementos externos, lo ideal es realizar el estudio con luz natural, sin maquillaje y con el cabello cubierto si está teñido.
Después comienza una de las partes más interesantes del proceso: la comparación de diferentes telas y marcos de colores junto al rostro.
No buscamos simplemente decidir qué color es más bonito o cuál te gusta más.
Observamos qué sucede en tu rostro cuando colocamos cada tono junto a él.
¿La piel se ve más uniforme?
¿Aparecen sombras?
¿Se hacen más visibles las ojeras o las rojeces?
¿La mirada gana luminosidad?
¿Tus rasgos parecen más definidos?
¿El color se integra contigo o, por el contrario, es lo primero que llama la atención?
Y aquí es donde muchas veces aparecen las sorpresas.
Dos colores pueden parecernos prácticamente iguales cuando los vemos sobre una percha y producir un efecto completamente diferente cuando los colocamos junto al rostro.
Por eso una paleta de colores personal no debería construirse únicamente a partir de una fotografía o de una clasificación teórica.
¿Qué son las estaciones de color?
Probablemente hayas oído hablar de las cuatro estaciones cromáticas: primavera, verano, otoño e invierno.
Este sistema agrupa diferentes características de color y permite organizar las paletas en grandes familias. A su vez, cada estación puede dividirse en tres subcategorías para conseguir un análisis más preciso.
Así encontramos, por ejemplo, invierno brillante, invierno oscuro e invierno frío; verano frío, verano claro y verano suave; otoño suave, otoño oscuro y otoño cálido; y primavera cálida, primavera clara y primavera brillante.
Sin embargo, para mí la estación no es el objetivo de la colorimetría.
Es simplemente una forma de organizar la información.
Lo realmente útil es comprender qué características tienen los colores que mejor funcionan contigo y cómo puedes utilizarlos cuando eliges ropa, accesorios, maquillaje o incluso un nuevo tono de cabello.
¿CÓMO SABER Qué colores Me favorecen?
Una de las preguntas que más suele surgir cuando hablamos de colorimetría es precisamente esta: ¿qué colores me favorecen?
La respuesta no depende únicamente de tu tono de piel.
Dos personas con una piel aparentemente similar pueden tener paletas muy diferentes porque también influyen el contraste, el color de los ojos, el cabello y otras características cromáticas.
Por eso no me gusta reducir la colorimetría a reglas como "si tienes la piel clara, utiliza estos colores" o "si tienes la piel morena, estos otros".
El análisis es mucho más personal.
Además, no todos los colores tienen la misma importancia en un conjunto. Los tonos que llevamos cerca del rostro son especialmente relevantes: camisas, camisetas, jerséis, chaquetas, pañuelos, bufandas o determinados accesorios pueden modificar mucho la percepción del rostro.
Eso no significa que tengas que dejar de utilizar un color que te gusta.
La cuestión es aprender cómo y dónde utilizarlo.
¿Tengo que dejar de llevar los colores que no están en mi paleta?
No.
Y para mí esta es una de las partes más importantes de entender una colorimetría.
Descubrir tus colores no significa tirar tu armario y empezar de cero, ni mucho menos tener que renunciar a todos los tonos que no aparecen en tu paleta.
Puedes seguir llevando prácticamente cualquier color. La diferencia está en saber cuáles son especialmente favorecedores cerca del rostro y cuáles puedes utilizar de otras maneras. Si quieres saber cómo llevar tus colores favoritos aunque no sean los más favorecedores para ti, te lo explico en este artículo.
Quizá descubras que ese color que te encanta funciona mucho mejor en un pantalón que en una camisa. O que puedes llevarlo combinado con otro tono de tu paleta. O que simplemente necesitas modificar ligeramente el tono para que armonice mejor contigo.
La colorimetría debería darte más posibilidades, no más restricciones.
¿Para qué sirve conocer tu paleta de colores?
La utilidad de una colorimetría va mucho más allá de saber qué colores comprar.
Cuando conoces tu paleta, puedes empezar a utilizarla para tomar decisiones con más seguridad.
Al comprar ropa
Puedes identificar más fácilmente qué colores merece la pena probar y cuáles probablemente no van a funcionar tan bien cerca de tu rostro.
Esto también puede ayudarte a comprar con más criterio y evitar prendas que te encantan en la tienda pero que después apenas utilizas.
Al combinar tus prendas
Conocer tus colores facilita la creación de combinaciones porque empiezas a reconocer qué tonos funcionan bien entre sí y cuáles encajan mejor con el resto de tu armario.
Al elegir maquillaje
La colorimetría también puede aplicarse a los tonos de maquillaje: base, colorete, sombras y, especialmente, labiales.
Durante años yo misma utilizaba un rojo clásico para ocasiones especiales. Me encantaba el color, pero cuando me miraba tenía la sensación de que solo destacaban mis labios.
Cuando descubrí que mi colorimetría era invierno frío entendí por qué.
Cambié ese rojo por un tono más frío, un rojo rubí oscuro, y el resultado fue completamente diferente. De hecho, intercambié el pintalabios con una amiga cuya colorimetría encajaba mucho mejor con el rojo que yo utilizaba.
Ninguna de las dos ha vuelto atrás.
Al elegir el color de pelo
Si estás pensando en cambiar tu cabello, conocer tus características cromáticas puede ayudarte a decidir si te favorecen más los tonos cálidos o fríos, claros u oscuros, y a evitar cambios que terminen haciendo que tu rostro pierda luminosidad.
Al elegir accesorios
También puedes aplicar la información a gafas, pañuelos, pendientes, collares y otros accesorios que estén cerca del rostro.
Al final, se trata de tener más información para poder tomar mejores decisiones.
¿Puedo descubrir mi colorimetría con una aplicación?
Actualmente existen aplicaciones y herramientas digitales que prometen identificar tu estación cromática a partir de una fotografía.
Pueden ser entretenidas y quizá sirvan para hacerse una primera idea, pero no sustituyen un estudio profesional.
Una fotografía puede estar condicionada por la iluminación, el dispositivo utilizado, el balance de blancos, el maquillaje, el color del cabello o incluso por la forma en la que se ha procesado la imagen.
Y hay algo que una fotografía no puede reproducir: observar en directo qué ocurre cuando diferentes colores se colocan junto a tu rostro.
Precisamente por eso, durante una sesión profesional no me limito a identificar unas características y asignarte una categoría. Comparo diferentes tonos y observo cómo responde tu rostro ante ellos.
¿Qué te llevas de una colorimetría profesional?
Una colorimetría no debería terminar en una frase como "eres invierno frío".
Esa información puede ser el punto de partida, pero lo verdaderamente útil es saber qué hacer con ella.
Después del estudio, te llevas una paleta de colores digital que puedes consultar cuando vayas de compras y una guía visual con todas las claves para aplicar tus colores a la ropa, los accesorios, el maquillaje y el cabello.
La idea no es que tengas que memorizar una lista de colores.
Es que, poco a poco, puedas mirar una prenda y tener más claro si tiene sentido para ti, si merece la pena probarla o si probablemente terminará olvidada en el armario.
Porque el objetivo de una colorimetría no es limitar tus opciones.
Es ayudarte a dejar de elegir colores al azar y empezar a tomar decisiones con más seguridad.
Una colorimetría no cambia quién eres
Quizá lo más importante que puedes llevarte de un estudio de colorimetría no sea una paleta concreta.
Es descubrir que no necesitas cambiar tu imagen para verte mejor.
A veces solo necesitas entender qué pequeños cambios pueden hacer que aquello que ya eres se vea de una forma más coherente contigo.
No se trata de seguir unas reglas ni de construir un armario lleno de colores "correctos".
Se trata de conocerte mejor y utilizar esa información a tu favor.
Si quieres descubrir qué colores armonizan con tus rasgos y cómo aplicarlos a tu vida real, en mis sesiones de colorimetría realizamos un análisis personalizado y te llevas las herramientas necesarias para seguir utilizándolas después por tu cuenta.
Hola, soy Ainara González, asesora de imagen personal.
Mi objetivo es ayudarte a entender qué te favorece para que puedas elegir tu ropa, tus colores y tus complementos con más seguridad, sin dejar de ser tú misma.
Tras formarme en Londres y Milán, desarrollé una forma de trabajar basada en conocer a cada persona, sus necesidades y su estilo.
Realizo asesorías de imagen a domicilio en Euskadi.
¿Te gustaría descubrir qué puede aportar una asesoría de imagen a tu caso?