¿QUIERES CORTARTE EL FLEQUILLO? 5 COSAS QUE DEBERÍAS TENER EN CUENTA ANTES

No sé qué tendrá el flequillo, pero parece tener un papel importante en nuestras crisis vitales.

Cambio de trabajo, ruptura, cumpleaños, ganas de empezar de cero… y de repente aparece una idea:

“Me voy a cortar el flequillo.”

Y no hay nada malo en ello. Cambiar de imagen puede ser divertido y, en determinados momentos, incluso puede ayudarnos a reflejar una nueva etapa.

Pero antes de pedir cita en la peluquería, hay algunas cosas que merece la pena tener en cuenta.

1. La forma de tu rostro es solo una parte de la ecuación

Es habitual encontrar recomendaciones del tipo “si tienes el rostro alargado, lleva este flequillo” o “si tienes la cara redonda, evita este otro”.

Estas reglas pueden servir como punto de partida, pero simplifican demasiado.

El flequillo modifica la percepción de las proporciones del rostro porque introduce nuevas líneas y cambia la cantidad de frente que queda visible.

Por ejemplo, un flequillo puede ayudar a reducir visualmente la sensación de longitud en un rostro alargado o una frente amplia.

En cambio, un flequillo recto y muy marcado puede aumentar visualmente la sensación de amplitud en determinados rostros. En esos casos, un flequillo abierto o tipo cortina puede introducir líneas más verticales y crear otro efecto.

Pero la forma general del rostro no es lo único que importa.

2. También importa tu perfil

Esta es una de las cosas que menos solemos tener en cuenta.

Estamos acostumbradas a observar nuestro rostro de frente, pero la relación entre la frente, la nariz, los labios y la barbilla también influye en cómo percibimos nuestras proporciones.

Por ejemplo, si la frente sobresale más respecto a la barbilla, un determinado flequillo puede enfatizar esa relación en lugar de equilibrarla.

Por eso, cuando analizamos qué corte de pelo puede funcionar, mirar únicamente una fotografía frontal puede quedarse corto.

3. Tus rasgos también cuentan

La forma del rostro es importante, pero no es lo único que vemos.

La posición y forma de las cejas, los ojos, la frente o la mandíbula también pueden cambiar el efecto que produce un determinado flequillo.

Un mismo corte puede tener resultados muy diferentes en dos personas con una forma de rostro similar.

No se trata de encontrar “el flequillo correcto” para cada cara.

Se trata de entender qué líneas y proporciones crea ese flequillo en tu rostro concreto.

4. También tiene que encajar con tu estilo

Imaginemos que un determinado flequillo funciona perfectamente con tus proporciones.

Eso no significa necesariamente que sea para ti.

Tu imagen no está formada únicamente por tus características físicas. También importa cómo te gusta verte.

Un flequillo muy definido puede transmitir una imagen diferente a uno abierto y ligero. Uno muy corto puede tener un carácter completamente distinto a uno largo que se integra con el resto del cabello.

Por eso, la pregunta no debería ser solamente “¿me queda bien?”.

También:

“¿Me representa?”

5. Y hay una pregunta mucho menos estética que deberías hacerte

¿Estoy dispuesta a peinarlo?

Porque el flequillo puede ser precioso… hasta que descubres que tiene más necesidades que tú.

Dependiendo del tipo de flequillo y de tu cabello, puede necesitar secado, peinado, productos o retoques más frecuentes que el resto de la melena.

Si no quieres dedicarle tiempo por las mañanas, quizá un flequillo que necesita mucho mantenimiento no sea la mejor elección, aunque te encante cómo queda.

Tu estilo de vida también forma parte de tu imagen.

Antes de cambiar, piensa qué quieres conseguir

Cambiar de corte puede ser exactamente lo que necesitas.

Pero si el impulso aparece porque estás atravesando una etapa de cambio, quizá merezca la pena preguntarte qué quieres que cambie realmente en tu imagen.

¿Quieres verte diferente?

¿Sentirte más actual?

¿Dar una imagen más sofisticada?

¿Tener una imagen más desenfadada?

¿Simplemente te apetece probar algo nuevo?

No hay una respuesta correcta.

Pero saber qué buscas puede ayudarte a tomar una decisión mucho más consciente que elegir un corte únicamente porque lo has visto en alguien y te ha encantado.

El visagismo no consiste en encontrar “el corte perfecto”

En una sesión de visagismo no analizamos únicamente la forma de tu rostro.

Observamos tus proporciones, tus rasgos, tus líneas, tu perfil y también cómo todo ello se relaciona con tu estilo y tu forma de vida.

Porque no se trata de encontrar una norma que diga qué puedes llevar.

Se trata de entender qué efecto produce una determinada elección en ti para que puedas decidir con más información.

Y si después de todo ese análisis sigues queriendo cortarte el flequillo, perfecto.

Al menos sabrás por qué lo has elegido.

Y eso también es parte de tener una imagen que encaja contigo.

Si estás pensando en un cambio de corte, color o estilo y quieres entender qué opciones pueden tener más sentido para ti, puedes consultar mi servicio de visagismo y descubrir cómo trabajamos tu imagen desde tus propios rasgos y preferencias.


Hola, soy Ainara González, asesora de imagen personal.

Mi objetivo es ayudarte a entender qué te favorece para que puedas elegir tu ropa, tus colores y tus complementos con más seguridad, sin dejar de ser tú misma.

Tras formarme en Londres y Milán, desarrollé una forma de trabajar basada en conocer a cada persona, sus necesidades y su estilo.

Realizo asesorías de imagen a domicilio en Euskadi.

¿Te gustaría descubrir qué puede aportar una asesoría de imagen a tu caso?

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